Mirando y Preguntando No.5 : El Autoempleado no existe: una cartografía ideológica de la hegemonía conceptual
El autoempleado
no existe:
una cartografía
ideológica de la hegemonía conceptual[1]
Un fantasma recorre Europa, decía el Manifiesto
del Partido Comunista de Marx y Engels, en una época en la que se veía a la
empresa como explotadora y generadora de desigualdad. Pero hoy mucha agua ha recorrido bajo el
puente y millones como María empiezan a comprender que la empresa es, más bien,
una forma de liberación creando igualdad y riqueza para uno mismo, pero sobre
todo para los otros.
Introducción
En varias
ocasiones reflexionando sobre los trabajadores autoempleados desde el enfoque
sindical me he encontrado en un callejón sin salida subjetivo. Este sujeto
laboral es la base estructural de la ideología liberal, es decir, un individuo
que trabaja por cuenta propia en el libre mercado. Bajo esta lógica,
últimamente se ha naturalizado la existencia del “emprendedor” que reproduce el
sueño capitalista de la empresa propia. No resulta casual que esta nueva
identidad empresarial alcance su mayor auge discursivo en el Perú cuando las
cifras macroeconómicas marcan en color azul, legitimando el modelo económico
neoliberal.
El presente
ensayo tiene como objetivo desmantelar el discurso emprendedor desde la
perspectiva teórica postmarxista. La función ideológica del mencionado discurso
se basa en oscurecer la importancia del lazo social para fortalecer
sustancialmente la ética del yo emprendedor. Una ética que produce un sujeto
social quien solo puede ser leal consigo mismo para trabajar en el proceso de
la globalización. El objeto de crítica cultural es el texto La
Historia de María
(2009), cuyo autor es el emprendedor Hernando Guerra-García. El texto me
servirá para deconstruir y cuestionar el mandato “trabaje para usted mismo” y,
a la vez, afirmar categóricamente que el autoempleado no existe para visualizar
coordenadas que logren ir más allá del
callejón sin salida conceptual hegemónico: emprendedor, trabajador
independiente e informal (del capitalismo popular).
Las ideas
expuestas solo deben considerarse como una introducción a una discusión
ideológica y programática sobre la realidad política y social del sector de
trabajadores autoempleados. Una discusión ausente por la hegemonía conceptual
de los estudios técnicos que, basándose en el discurso de la neutralidad
científica, solo prioriza los datos cuantitativos estadísticos sobre los
trabajadores independientes en condiciones de informalidad. En este sentido, la
ideología debe ser parte del debate para ampliar el horizonte analítico y
propositivo de políticas públicas orientadas a incluir socialmente a millones
de trabajadores en el país.
Lenguaje, poder y sociedad
¿Por qué elegir
como objeto de estudio un libro para analizar el campo social e ideológico de
los trabajadores autoempleados? La respuesta tiene como fundamento las
relaciones de poder que existen entre la lengua y la sociedad. La lengua no es
solo un transparente y neutral vehículo de comunicación que sirve para
intercambiar información entre interlocutores o personas, sino que también es
funcional para legitimar, mantener y reproducir las jerarquías sociales. Según
Víctor Vich y Virginia Zavala: “la lengua es un sistema que
refleja y determina las formas en que los grupos sociales piensan, se expresan
y actúan” (2004:65).
Según Víctor
Vich y Virginia Zavala señalan que el uso lingüístico constituye un instrumento
para la construcción de la realidad y, por lo tanto, también sirve como
herramienta que no solo reproduce relaciones de poder, sino que también refleja
formas de resistencia contra la ideología dominante. Desde esta perspectiva, los
usuarios de la lengua, es decir, los interlocutores se comprometen como
miembros de instituciones o grupos sociales. Lo cual confirma que no existe la
neutralidad pura en el lenguaje porque este se encuentra atravesado por
intereses sociales de clase, género, raza, entre otros. Parafraseando un
conocido refrán: “hecha la ley (lenguaje), hecha la trampa”.
En este tema es
interesante el aporte de Rollan Barthes[2],
quien señala que el objeto en que se inscribe el poder desde toda la eternidad
humana es el lenguaje. Lo cual quiere decir que en toda relación social (la
familia, el barrio, escuela, la iglesia, trabajo, entre otros) los actores
sociales se disputan la legitimidad de las palabras que se reivindican como
razón o identidad ante los demás. Quien tiene la palabra tiene el poder porque
los dominados callan: los olvidados y marginados de la sociedad.
En esta lógica elegí el objeto
de estudio del presente ensayo porque no es
ajeno a la relación lengua y sociedad. La Historia de María es un producto cultural que
surge en un determinado contexto económico, político y social. Las ideas fuerza
de Nano Guerra-García como “la verdadera lealtad es contigo mismo” y “trabaje
para usted mismo” van de la mano con las ideas hegemónicas del capitalismo
global. El texto solo reproduce la visión jerárquica de la sociedad en donde se
prioriza el individualismo.
La verdadera lealtad es contigo mismo
En el
epílogo del texto se encuentra un contundente axioma: “La verdadera lealtad es
contigo mismo”. Esta fue la principal enseñanza que aprendió María para ser una
mujer de éxito en el mundo emprendedor. Nano señala que el futuro se hace con el
propio esfuerzo porque en una época de grandes cambios, ni el Estado, ni las
grandes empresas, ni las organizaciones sociales pueden asegurar el futuro. El
único camino que se encuentra es la ética del yo emprendedor que se encuentra
sintetizado en el mensaje final del texto:
al margen de si tiene o no empleo por ahora, no nos cansaremos de
repetir que no trabaje usted para otro, sino que trabaje para usted mismo….como
María (2009:140).
Lo
singular del texto es la inclusión de un diario personal de la protagonista
donde escribe sus experiencias emprendedoras y cotidianas. En el diario se visualiza el cambio de
identidad laboral de María, quien de ser una simple empleada llega a ser una emprendedora
de éxito. Un título alternativo de la obra hubiera sido La historia de una emprendedora porque muestra un conjunto de
axiomas que estructuran las coordenadas de la ética del yo emprendedor.
Las tres identidades en los tiempos del
emprendimiento
La primera
identidad es el empleado, un sujeto que siempre trabaja para otro (Estado o
empresas); que tiene miedo al cambio porque prefiere la tranquilidad de un
salario fijo, así le paguen poco; no le gusta arriesgar; se encuentra inmerso
en la cultura del lamento y la queja; no le gusta generar riqueza y bienestar;
es conformista porque no emprende algo nuevo.
La imagen
que calza perfectamente con la identidad del empleado es el sindicato que es
asociado a la ineficiencia laboral. Nano cuestiona la existencia de los
sindicatos porque carecen de una visión emprendedora. Por lo tanto, es un error la defensa de los
derechos laborales pensando que el ingreso de los trabajadores sale del
empresario. Los sindicatos deben tener en cuenta que el dinero sale de los clientes.
La fórmula que plantea Nano es mientras más sindicalizados se encuentren los
empleados, más trabajo seguro, menos eficiencia, más costos laborales y, por
ende, se garantiza el maltrato al cliente.
La
segunda identidad: el empleable, un sujeto que se preocupa por sí mismo y su
futuro en el mundo laboral. El autor describe a este sujeto como preocupado en
estudiar maestrías, idiomas y marketing personal para tener éxito. Esta lógica
es analizada por Gonzalo Portocarrero quien señala que mencionado sujeto se
encuentra dentro de los parámetros del discurso sobre el éxito. Según el autor: “el hombre de éxito, en cambio, no
asume ningún deber para los demás, existe como individuo responsable sólo de sí
mismo”(2000:24).
Este
discurso se legitima en el Perú a inicios de la década de los noventas cuando
comenzaba la hegemonía del modelo neoliberal, luego de la caída del muro de
Berlín. La imagen del hombre de éxito visualiza un mundo integrado por
individuos que compiten entre sí, en donde el lazo social se fragmenta y se
naturaliza la indiferencia. Por este motivo el
empleable y el emprendedor se ubican dentro del discurso del éxito, pero con
matices bien definidos: si bien el empleable puede obtener buenos puestos
laborales en la más prestigiosa empresa, tiene como límite que no es el dueño.
Ante la limitación del empleado surge la identidad del emprendedor, un sujeto
que busca el éxito a través de la empresa propia.
La
tercera identidad: el emprendedor, un sujeto con iniciativa porque no espera de otros
para hacer cosas, sino de sí mismo para generar riqueza. La empresa no debe ser
visualizada como una entidad explotadora de los hombres, es decir, una visión
negativa. La mentalidad emprendedora reformula mencionada imagen de forma
positiva: liberarse, progresar y trascender creando bienestar para uno mismo.
En el campo político, Nano señala que la riqueza no la genera el Estado sino
los emprendedores de todos los tamaños (micro y pequeños empresarios) que son
los motores de la sociedad.
Es
necesario tener en cuenta el contexto económico y político de donde emerge el
discurso emprendedor. Tiene como referente histórico la reestructuración del
capitalismo mundial en la década de los setentas que David Harvey[3]
denominó “la acumulación flexible” que consistió en la flexibilidad de los
procesos laborales, declinando las industrias manufactureras y prosperando el
sector de servicios. Esta tendencia logró su apogeo con la hegemonía del
neoliberalismo en la década de los noventas luego de la caída del Muro de
Berlín, reflejándose en el Perú a través
de un conjunto de cambios macroeconómicos, la liberalización del mercado y la
reforma del Estado. Mediante un conjunto de reglas,
el consenso de Washington
institucionalizó el aparato tecnócrata del fujimorismo para aplicar
reformas que buscaron obtener una mayor eficiencia y competitividad de la
economía peruana para entrar en el juego del libre mercado globalizado. El
sector sindical fue el mayor obstáculo de la reforma neoliberal porque se opuso
a la flexibilización laboral y las políticas de ajuste económico. En cambio, la otra cara de la moneda fueron los empresarios que
se adaptan al libre mercado con flexibilidad laboral para el beneficio de sus
negocios sin costos laborales. El siguiente esquema sintetiza la construcción
de la identidad emprendedora:
Esquema
1
Cuadro
semiótico sobre la identidad del emprendedor


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Estabilidad <-------------> Flexibilidad
Laboral Laboral
<- -=""> Oposición
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Implicación

Fuente: elaboración propia
La
columna de la izquierda muestra la articulación de implicaciones que
caracterizan la identidad subalterna del empleado. Al lado derecho se elabora
por oposición las implicaciones que estructuran la identidad hegemónica del
emprendedor. El empleado demuestra ser conformista por trabajar para otro,
frente a la ambición del emprendedor que busca el éxito por su cuenta. El
conformismo se encuentra implicado con el mundo sindical que defiendelos
derechos de la estabilidad laboral. En cambio, la búsqueda del éxito se implica
con el mundo empresarial que defienden la flexibilidad laboral para adaptar los
negocios a la competencia de la globalización.
Tu jefe no es tu jefe: es el Otro
La ética
del yo emprendedor, “solo trabaja para sí mismo”, tiene sus contradicciones en La
Historia de María.
Una de las enseñanzas del texto que me sirve para refutar la ética en cuestión
es el axioma “tu jefe no es tu jefe”.
María pensaba ingenuamente que su jefe era el dueño de la empresa, pero
Nano demostró que era falso porque el verdadero jefe de la empresa es el
cliente. El cliente es el amo de la empresa. Según Nano, la meta de la empresa
no es ganar dinero, sino el producir clientes porque el día que los clientes no
existan las empresas entrarán en crisis.
De acuerdo a esta lógica el jefe del trabajador autoempleado no es él
mismo, como generalmente se cree, sino que es el cliente. En síntesis, si bien
tu jefe no es tu jefe, siempre hay un Otro que sí lo es.
Más allá
de que el jefe sea el cliente o no, lo que quiero rescatar del axioma analizado
es la estructura del lazo social: el Yo
que trabaja para el Otro, el Yo que satisface las necesidades del Otro, el Yo que brinda los mejores servicios para el Otro, el Yo que ofrece un
buen trato al Otro. Esta estructura
entre el Yo y el Otro es posible gracias al lazo social que articula una relación de
multidependencia. Pero esta es oscurecida por la ética del yo emprendedor
porque asume el mandato hegemónico “trabaja para ti mismo”, la cual se contradice
porque es necesario del lazo social para que exista una relación entre el
yo-emprendedor y el Otro-cliente. Sin lazo social no existe relación económica.
En el
sector de trabajadores autempleados tenemos el caso de los cómicos ambulantes,
quienes necesitan del lazo social para generar ingresos económicos. Los cómicos han
desarrollado un tipo de actuación callejera que, según Víctor Vich[4] podría llamarse una
“economía del humor”, es decir, el intercambio de un conjunto de
representaciones irónicas de la sociedad por dinero en efectivo de los
espectadores. El yo (cómico ambulante)
necesita del Otro (espectador) para realizar su trabajo en las plazas,
mercados, parques de barrio, entre otros.
La
categoría “objetividad de la creencia” desmiente el cinismo de la ética del yo
emprendedor. Según Slavoj Zizek[5]
la creencia no es algo interior (mundo de las ideas), sino es radicalmente
exterior, es decir, la creencia se articula en la práctica social de las
personas. El autor señala que la creencia tiene un estatuto objetivo que se
comprueba en la práctica exterior. Un ejemplo que se me ocurre son los
católicos no practicantes, que son en teoría personas que creen en Dios, pero
objetivamente son ateos: piense lo que piense el católico no practicante,
objetivamente vive un mundo sin rituales, sin mandamientos ni prácticas
religiosas católicas. Lo mismo sucede con los ateos no practicantes, que son en
teoría personas que no creen en Dios, pero en la práctica son los primeros en
participar de todos los rituales católicos (Navidad, matrimonios, bautizos,
primeras comuniones, misas de entierro, entre otros). Piense lo que piense este
tipo de ateo, objetivamente en la práctica es un buen católico.
Ahora
aplicamos la “objetividad de la creencia” en la ética del yo emprendedor que
contradice su creencia (trabaje para usted mismo) en la práctica social. Piense
lo que piense el emprendedor, objetivamente en la realidad, este se engaña
porque siempre trabaja para Otro. En la práctica social el yo emprendedor debe
objetivamente trabajar para otros, así piense que trabaja para sí mismo. El amo del emprendedor es el
Otro-cliente. En consecuencia, la
propuesta de Nano queda refutada porque si un emprendedor trabaja para sí
mismo, entonces se olvida del Otro-cliente, lo cual asegura su bancarrota
económica.
En el
texto se resalta la importancia del individualismo en el mundo de los negocios,
pero Nano falla en el intento de anular o reprimir el lazo social porque la
protagonista del texto, María, objetivamente nunca trabajó para ella misma,
sino que siempre trabajó para Otros. El lazo social de María se objetiviza
cuando ella trabajó para cuidar a su pequeño hijo de dos años y apoyó
económicamente a su madre, que era lavandera; en el momento que ella trabajó
para su jefe, el señor XX, y sus clientes en Gamarra; Y sobre todo cuando ella
trabajó junto con su esposo, el ex policía emprendedor, para formar un negocio
familiar denominado Isabel que fue
exitoso.
Es
necesario señalar que el lazo social
que estableció María en el emporio comercial de Gamarra para formar su negocio
se refleja en la investigación de Norma Adams y Néstor Valdivia. En el estudio,
los autores analizan el trasfondo cultural de los migrantes populares, quienes
a través de redes sociales de parentesco y paisanaje, establecen vínculos que
ayudan a consolidar a las empresas populares del sector emergente en el
país. Según los investigadores:
Lo que nuestro estudio demuestra es que la existencia e vínculos
familiares y de paisanos han posibilitado el logro de una mayor eficiencia,
sobre todo en una primera etapa de la formación de una empresa. A través de
estas redes el migrante no sólo consigue información, capital y conocimiento de
mercados sino que se obtiene importantes ahorros de costo en el proceso
productivo, facilitando a la vez un uso racional de los escasos recursos con
los que cuenta (1994:27-28).
La
creencia del individuo moderno (emprendedor/a) que actúa solo en Gamarra para
formar una empresa queda refutada porque siempre existe un tipo de vínculo
social. Ludwing Huber[6]
analizó el mencionado conglomerado comercial para visualiza la importancia del
acervo cultural y las relaciones étnicas de los migrantes para superar las
desventajas estructurales de la sociedad peruana. Según el autor, estos nuevos
sujetos sociales son la expresión de un nuevo orden como parte de una nueva
burguesía empresarial y del pluralismo cultural. En esta misma lógica, Jürgen Golte[7]
quien es uno de los pioneros en estudios sobre economía étnica, señaló que la
migración hizo una reelaboración urbana de Lima a través de redes étnicas y
redes sociales amplias que fueron estratégicas para formar espacios de
vivienda, ubicación laboral y constitución de empresas populares.
La
existencia de redes sociales y étnicas fueron fundamentales para la formación
del emergente emporio comercial de Gamarra, espacio económico que coincide con La
Historia de María.
Un texto que también es el resultado del vínculo social ampliado entre Nano y
María quienes mutuamente aprendieron de sus enseñanzas y experiencias en el
mundo de los negocios. Sin lazo social
María jamás hubiese logrado tener conocimientos para tener éxito en los
negocios y, a la misma vez, Nano no hubiese logrado escribir el libro con su
propuesta emprendedora. Si bien la historia es de María, es Nano quien aparece
en la carátula del texto.
La
creencia del individuo que actúa solo en el mercado para formar una empresa
queda refutada porque siempre existe un tipo de vínculo social. El texto representa, sin hacerlo explícito,
la historia del lazo social entre Nano y María, quienes mutuamente aprendieron
de sus enseñanzas y experiencias. Sin lazo social es imposible la historia del
texto: sin Nano, María jamás hubiese logrado tener conocimientos para tener
éxito en los negocios; sin María, Nano jamás hubiese escrito el libro con su
propuesta emprendedora. Si bien la historia es de María, es Nano quien aparece
en la carátula del texto.
Esquema 2
Lazo social entre Nano y María

Fuente: elaboración
propia
La hegemonía del cliente
Una de
las coordenadas del texto de Nano que me llamó la atención fue la idea de tratar bien al cliente. Considero que el
problema de la propuesta emprendedora de Nano es que solo y exclusivamente se
debe atender bien al cliente. ¿Y los que no son clientes? Actualmente en la
cultura contemporánea existe otro mandato: “el cliente siempre tiene la razón”.
El problema del mandato no consiste que si el cliente tiene o no tiene la
razón, sino que es el único que lo tiene. Una especie de monopolio de la razón en
la figura del amo-cliente de la globalización. De un cliente-amo de la empresa
se pasa a un cliente-amo de la sociedad.
En el Perú nos encontramos en el segundo caso: la hegemonía del cliente.
Últimamente
somos testigos de la campaña publicitaria del Estado que tiene como lema:
“Cuando tratas bien al turista, tratas bien al Perú”, con el objetivo de sensibilizar a la población sobre los beneficios del
turismo en el desarrollo social y económico del país. La interpretación de
fondo es que en el Perú se debe tratar bien al cliente porque tiene la
razón y el capital para invertir en la industria turística. La campaña tuvo
efectos de verdad, el MINCETUR (Ministerio de Comercio Exterior y Turismo)
condecoró a un humilde taxista[8]
debido a su comportamiento ejemplar, este devolvió
dinero (€ 4.350) a un turista italiano que se había olvidado su billetera en el
auto.
Sería genial si la mencionada práctica fuera sentido común entre
los peruanos. Por este motivo pregunto ¿por qué el Estado
peruano no hace campañas de sensibilización para tratar bien a los ciudadanos,
los vecinos, las mujeres, las etnias que conforman la diversidad cultural del
país? ¿Por qué el Poder Ejecutivo no aprueba la Ley para el Derecho de Consulta Previa de los
Pueblos Indígenas u Originarios reconocido en el convenio 169 de la OIT ? ¿Por qué solo tratar bien
a los inversionistas-clientes? ¿Por qué se naturaliza en el maltrato entre
peruanos a través del racismo, la exclusión social, el machismo, la homofobia,
entre otros?
La
naturalización del maltrato no es ajena a la realidad de los trabajadores
autoempleados quienes son constantemente violentados física y psicológicamente
por el personal de serenazgo. Estos desalojan y decomisan las mercaderías de
los vendedores ambulantes, ellos son maltratados porque trabajan en las calles
para lograr sobrevivir. En cambio, la
otra cara de la moneda se visualiza cuando los miembros del serenazgo saben
tratar bien a los turistas que se pasean por el Centro Histórico de Lima.
Cotidianamente se naturaliza el paisaje de la brecha social: por un lado el
buen trato hacia el capital y por otro lado el maltrato a los excluidos
sociales.
El fetiche de la estadística laboral
Si bien desde el mundo laboral y sindical se ha
tomado como sentido común la existencia del trabajador autoempleado, es a nivel
de las instituciones del Estado en donde se legitima oficialmente este sector.
Desde una perspectiva técnica basada en la neutralidad de las estadísticas, los
autoempleados son denominados como trabajadores independientes[9] que están a su
vez segmentados entre calificados (médicos, abogados, técnicos, electricistas, entre otros) y no
calificados (cómicos
ambulantes, taxistas, carpinteros, canillitas, lustrabotas, emolienteros, etc).
A continuación mostraré cómo las instituciones del Estado legitiman la visión
liberal de los trabajadores autoempleados.
a)
El Ministerio de
Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE) señala que el trabajador independiente es aquella persona que trabaja en forma individual o asociada,
explotando una empresa, negocio o profesión, y que no tiene trabajadores
remunerados a su cargo[10].
b) El Instituto
Nacional de Estadísticas e Informática (INEI) a través de la Encuesta Nacional
de Hogares mide el ingreso monetario de los trabajadores independientes
partiendo del supuesto que ellos obtienen sus ingresos monetarios de trabajo por
cuenta propia y los ingresos por autoconsumo y autosuministro[11].
c) La Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (SUNAT) define a los trabajadores
independientes como todos los profesionales y no
profesionales que desarrollan individualmente cualquier profesión, oficio,
arte o ciencia, y que son capaces de generar ingresos como consecuencia
de la prestación de sus servicios[12].
Como se puede
apreciar, las características de los trabajadores independientes mencionadas
por las instituciones estatales se asemejan a los emprendedores. Es decir, sujetos que no tienen trabajadores
asalariados porque trabajan para sí mismos; obtienen sus ingresos del trabajo
realizado por cuenta propia; y desarrollan individualmente cualquier profesión, oficio, arte o ciencia. Pero esta descripción liberal es
desideologizada por medio del soporte
de los estudios técnicos y las estadísticas. Un ejemplo es la categoría
“Economía Informal” elaborada por la OIT, una institución mundial que mantiene una neutralidad
técnica en las relaciones tripartitas entre los Estados, los empresarios y los
trabajadores.
El concepto “Economía Informal” incluye a los trabajadores
del sector informal y a las empresas
del sector formal en donde existen trabajadores en condiciones de informalidad.
Según José Luis Daza[13],
si bien las personas operan dentro del ámbito de la ley (empresas formales) con
una serie de derechos laborales, estas no se aplican ni se cumplen. Entonces
surgen las condiciones de empleo informal. En esta lógica, el economista Julio
Gamero[14]
hace un detenido análisis conceptual sobre el “sector informal” y el “empleo informal”. El autor asume la neutralidad de los estudios
técnicos y estadísticos de la OIT
en la XV Conferencia Internacional de Estadística de Trabajo
(1993), la 5º Reunión de Expertos de
Estadísticas del Sector Informal (2001)
y el Informe VI Trabajo Decente y Economía Informal (2002). En el último informe se
plantea el concepto “empleo informal” como el número total de puestos de
trabajo informales que se encuentran en empresas formales e informales:
Comprende las actividades de
los trabajadores independientes y de los empleadores de las empresas
informales, las actividades de todos los trabajadores familiares auxiliares (ya
trabajen en empresas formales e informales), el empleo de todos los
trabajadores en puestos de trabajo informales dentro de empresas formales,
empresas informales u hogares, los miembros de cooperativas de producción
informales y las actividades de personas dedicadas a la producción
independiente de bienes para su propio uso final en hogares (2002:143)
Julio Gamero basándose en el aparato conceptual de
la OIT, señala que un tercio del “empleo informal” en el Perú está representada
por los trabajadores independientes no calificados (autoempleados sin estudios
superiores y técnicos). Si bien la
categoría “empleo informal” es mostrado como un concepto técnico y neutral para
explicar los fenómenos laborales del país, el investigador obvia la dimensión
ideológica ubicada en la producción conceptual sobre la informalidad.
A continuación analizaré El Informe VI Trabajo Decente
y la Economía
Informal que forma parte de la matriz ideológica liberal en el proceso de
la globalización, lo cual desplaza la supuesta neutralidad técnica de la
categoría “empleo informal”. El informe
en cuestión señala que la actividad informal
es a menudo la respuesta de los operadores que no son capaces de cumplir
las difíciles, irrelevantes o prohibitivamente costosas normas y reglamentos, o
la de aquellos que no tienen acceso a las instituciones del mercado. Esto quiere decir que la rigidez del marco
jurídico institucional es una de las causas de las actividades informales. Este
análisis de la OIT
sobre la informalidad coincide con la propuesta de Hernando de Soto plasmada en
su texto El Otro Sendero. El autor enfatiza
la idea de que los altos costos de la formalización que impone el Estado causa
el fenómeno de la “informalidad”, es decir, grandes sectores de la población logran
superar los obstáculos burocráticos estatales para optar por el sendero del
capitalismo popular. El Estado es visualizado como un obstáculo
para el proceso de formalización porque impone infranqueables legales. Por este
motivo, existe una proliferación de empresarios informales en los rubros de
comercio ambulatorio, transporte y vivienda.
Según Carlos Alberto Adriazén[15],
El Otro Sendero construye un discurso
político atravesado por la lógica populista en donde se desplaza la idea de
antagonismo social entre explotadores y explotados (burgueses y proletariados)
para construir una nueva frontera entorno a la ley (formales e informales). Por
este motivo, las categorías de Economía Informal[16]
(OIT) e “Informalidad” (De Soto) se articulan a nivel del marco jurídico e
institucional para explicar la realidad de las actividades informales en el
mundo laboral al margen de las relaciones de explotación. Por este motivo, la
“Economía Informal” y el “empleo informal” no son ajenos a la producción ideológica dominante del capitalismo
global y, más aún, si el informe en cuestión suscribe explícitamente las ideas
del segundo best seller de Hernando de Soto titulado El Misterio del Capital.
Según el mencionado informe de la
OIT :
La investigación llevada a
cabo por Hernando de Soto y el Instituto para La Libertad y la Democracia (IDL)
que él mismo fundó en el Perú argumenta de forma convincente que los pobres
poseen bienes pero que éstos representan un “capital muerto” porque las formas
de posesión no son reconocidas por el sistema jurídico y por lo tanto no pueden
utilizarlos para generar capital productivo que puede invertirse en actividades
económicas formales (2002:31)
Como se puede apreciar la neutralidad técnica del
informe es cuestionable porque asume en forma convincente las tesis de Hernando
de Soto que tiene una clara posición
ideológica. El Misterio del Capital
tiene un subtítulo cínico “Por qué el capitalismo triunfa en Occidente y
fracasa en todas las demás partes”, mensaje hegemónico que ratifica el triunfo
el capitalismo en el mundo luego de la caída del muro de Berlín. El
capitalismo triunfó para quedarse y hacerlo exitoso en todas las partes del
mundo: el secreto es la formalización del capital muerto de los pobres. El deseo de la formalización de millones de
trabajadores independientes, autoempleados y emprendedores legitima el concepto “informalidad” y, a la vez, la base
ideológica que la sostiene. Por este motivo, afirmo que las ideas de derecha en
el Perú han logrado obtener millones de adhesiones sin mucho esfuerzo político[17].
No es un misterio que los textos de Hernando de
Soto sean legitimados por El Informe VI Trabajo Decente y la Economía
Informal , cuya eficiencia ideológica se produce cuando el
documento suspende el ámbito ideológico, es decir, ingresa a un universo
postideológico Según Slavoj Zizek:
Ahora que dejamos atrás —de acuerdo con la ideología
oficial— las pasiones
políticas “inmaduras” (el régimen de los políticos, es decir, la lucha de
clases y otros antagonismos pasados de moda) para dar paso a un universo
postideológico pragmático maduro, de administración racional y consensos
negociados, a un universo libre de impulsos utópicos (1998:157)
La forma de superar la valla de las pasiones
ideológicas es a través del aspecto técnico que construye una realidad
supuestamente objetiva. Una realidad sin distorsiones ideológicas inmaduras, es decir, los radicales y el
salto al vacío ideológico. En esta lógica, el fetiche
de la estadística laboral cuantitativa, que reemplaza las relaciones sociales
entre personas (incluyendo los antagonismos sociales) por números y cifras,
produce el “efecto de verdad” de la
neutralidad conceptual. Por este motivo, se asume como técnico las categorías
“trabajadores independientes”, “trabajadores por cuenta propia” y “empleo
informal”, los cuales tienen como sustrato ideológico subterráneo los
principios del liberalismo.
A modo de conclusión
La existencia del autoempleado, el trabajador independiente y el
trabajador informal del capitalismo popular, legitiman el efecto de verdad de
la ética del yo emprendedor, es decir, un sujeto que trabaja para sí mismo en
el mercado laboral. Entonces, cuando niego la existencia del autoempleado no es
para anular su realidad
empírica social, sino para cuestionar la construcción ideológica del
discurso emprendedor que oscurece el lazo social entre el Yo y el Otro. La hegemonía del individualismo se encuentra
articulada en la lógica del capitalismo tardío que rechaza la estabilidad laboral, el
sindicalismo y el lazo social.
Bajo la ética del yo emprendedor, una estrategia hegemónica
del mercado global para enfrentar el problema del masivo desempleo, como
producto (agudizado) del modelo neoliberal, es el autoempleo. El mercado es la
ventana de oportunidades en donde los individuos con sus pequeños
emprendimientos entran en el juego de la
libre competencia. En este sentido, el discurso emprendedor tiene una dimensión política
porque su mayor obstáculo es el Estado, el cual interviene en la sociedad y el
mercado para garantizar la estabilidad laboral y los derechos de los trabajadores.
La riqueza no la genera el Estado sino los emprendedores quienes son los
motores de la sociedad.
Últimamente, la
cultura hegemonía de la ética del yo emprendedor se refleja en los últimos
mensajes publicitarios de los medios de comunicación. La cara obscena del
mercado ha elaborado al Tigre (Trabajador
Independiente Gran Red de Emprendedores), que es la marca de un producto de
la empresa NEXTEL[18].
La metáfora sobre el Tigre muestra
explícitamente la deshumanización de los trabajadores emergentes
microempresarios que son transformados en felinos que ingresan a la competencia
del libre mercado. Una especie de darwinismo global en donde todos los tigres
tienen la necesidad de adaptarse a redes emprendedoras para no ser devorados
por otros tigres.
La
hegemonía del discurso emprendededor deja de lado el factor histórico y el
acervo cultural de los nuevos empresarios. Los migrantes provincianos
utilizaron redes sociales y étnicas como estrategias para adaptarse al mercado
urbano limeño. Se estructuró una ética del trabajo en base a las relaciones de
parentesco y paisanaje, las cuales se articularon a redes sociales más amplias
en las siguientes generaciones de microempresarios. El caso del emporio
comercial de Gamarra es una muestra de la importancia del lazo social para la
formación de nuevas empresas en una ciudad (criolla) que marginaba a los
migrantes. Pero el vínculo social que articula a los nuevos actores sociales es
oscurecido por el discurso emprendedor representado en La
Historia de María.
Hay que
señalar que el discurso emprendedor se ha legitimado en el Estado peruano, es
decir, un Estado capturado por la hegemonía conceptual del capitalismo
cultural. Un caso es el programa
titulado Haciendo Perú que se
trasmite en el Canal 7 TV Perú (administrado por el Estado) que asume al Perú
como un país emprendedor; en la página web de dicho programa muestra el
siguiente discurso:
El emprendedor peruano no deja de
sorprender al mundo, sobre todo, por la habilidad de transformar las carencias
en recursos y las crisis en oportunidades. Nuestros reportajes son
extraordinarios testimonios sobre espíritus audaces, peruanos como nosotros que
han tomado el futuro en sus manos[19]
Este programa se
representa como una alternativa a las noticias malas, por tal razón Haciendo Perú sólo trasmite reportajes
positivos sobre los hombres y las mujeres están cambiando el país. Según el
discurso del programa lo emprendedor es lo positivo, el buen ejemplo a seguir
para tomar el futuro en sus manos. Éste mensaje muestra la internalización del
neoliberalismo cultural en el Estado peruano donde lo positivo es sinónimo de
emprendedor, pero este discurso deja de lado los conflictos laborales (noticias
negativas) que cuestionan el sistema hegemónico global.
Es
necesario tener en cuenta las relaciones de poder que existen entre la lengua y
la sociedad para cuestionar la neutralidad de los textos, sean estos
literarios, académicos o técnicos. Los intereses de los autores o
investigadores no son ajenos a un determinado contexto social e ideológico. En
este sentido, la categoría “autoempleado” debe ser analizada bajo una lógica
distinta en donde el sujeto laboral asuma la importancia del lazo social y una
visión sociopolítica de la realidad.
Por este
motivo, mi interés en el presente ensayo ha sido elaborar una cartografía
ideológica de la hegemonía conceptual que gira alrededor del término
autoempleado, y de esta manera, repensar en una sociedad más allá de los tigres
emprendedores del darwinismo global y, a la vez, abrir una discusión ideológica
y programática sobre la realidad sociopolítica del sector de trabajadores
autoempleados.
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El texto fue publicado en la Revista de Antropología (2012) Año VII. Lima:
UNMSM y en Rojas, Moisés (2014) Gamarra
Invisible. Lima: UNMSM-Consensos.
[2] BARTHES, Roland. El Placer
del Texto seguido por Lección Inaugural. México Siglo XXI, México DF, 1978.
[3] HARVEY,
David. La condición de la posmodernidad.
Investigación sobre los orígenes del cambio cultura. Amorrortu
editores. Buenos Aires, 1998.
[4] VICH,
Víctor. El discurso de la calle. Los cómicos ambulantes y las tensiones de la
modernidad en el Perú. Red para el Desarrollo de las Ciencias Sociales. Lima,
2001.
[5] ZIZEK,
Slavoj ¿Cómo inventó Marx el síntoma? En Slavoj Zizek (compilador)
Ideología. Un mapa de la cuestión.
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[7] GOLTE,
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[8] http://elcomercio.pe/lima/675313/noticia-mincetur-condecoro-taxista-honrado-que-devolvio-mil-euros-turista-italiano.
[9] Existen 5,4
millones de trabajadores independientes: 96,1% son no calificados y el 3,9% son
calificados. Fuente: El Consejo Nacional de Trabajo y Promoción del Empleo.
[12]http://trabajadorindependiente.sunat.gob.pe/index.php?option=com_content&view=article&id=45&Itemid=96
[13] DAZA,
José Luis. Economía informal, Trabajo no declarado y Administración del
Trabajo. Documento Nº 9 OIT, Ginebra. 2005.
[14] GAMERO,
Julio. “De sector informal a empleo informal. Itinerario de un concepto y
políticas para la superación del empleo informal”, en Trabajo y Desarrollo. PLADES Nº 09.
Diciembre 2009, Lima.
[15] ADRIAZEN,
Alberto. “De Soto y la (im)posible apuesta por un neoliberalismo popular”. En Gonzalo Portocarrero, Juan Carlos Ubilluz
y Víctor Vich (editores) Cultura Política
en el Perú. Red para el Desarrollo de las
Ciencias Sociales. Lima, 2010
[16] El
concepto Economía Informal tiene como
antecedente el año 1972 cuando la
OIT utilizó por primera vez el concepto de “sector
no estructurado” para visualizar a los trabajadores que no eran
reconocidos, registrados y protegidos por las autoridades públicas.
[17] ROSALES,
Raúl. “Trabajadores Autoempleados en Lima Metropolitana”. En Aportes para una gestión transparente,
eficiente y democrática de Lima Metropolitana. Grupo Propuesta Ciudadana. Lima, 2010.
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